Epistemología fronteriza
Por Roxana Rodríguez Ortiz
La epistemología fronteriza consiste en diferir y desplazar el sentido de la metáfora de frontera para provocar que los márgenes del conocimiento se desborden, como se observa en diferentes textos académicos. En estos se emplea el concepto de frontera para ejemplificar o contraargumentar una propuesta teórica. Su uso casi siempre es sinónimo de límite, aunque sus acepciones etimológicas, filológicas y genealógicas pueden diferir: la frontera, en muchos casos, es entendida como aquello que delimita los contornos del pensamiento, de la argumentación, de la escritura, del lenguaje, de las culturas, de los territorios y de los cuerpos.
Para dar cuenta del uso de la metáfora de frontera como potencial de la epistemología fronteriza, analizo el artículo “La escucha: una herramienta para combatir la injusticia hermenéutica” de Ángeles Eraña (2022). Con base en el uso de la metáfora de frontera, la autora alude a la escucha como posibilidad de combatir el debate existente entre exclusión/inclusión que deviene de la injusticia epistémica.
¿Qué es la injusticia epistémica?
El gran acierto analítico de Miranda Fricker consistió en poder nombrar con dos palabras, injusticia epistémica, lo que desde diferentes latitudes conceptuales y geográficas se estaba proponiendo desde mediados del siglo XX: el giro epistémico de la negatividad (Escuela de Frankfurt, Luis Villoro, estudios decoloniales y más). Una propuesta metodológica-conceptual de invertir el sentido de la investigación con base en, desde mi perspectiva, dos preocupaciones centrales que están presentes en Injusticia epistémica. El poder y la ética del conocimiento (Fricker, 2007) .
El aporte de Fricker resulta más significativo cuando es posible reconocer que se estaba gestando un diálogo prolífico en diferentes latitudes a inicios del siglo XXI con respecto a cómo y desde dónde abordar la crueldad, la violencia, la injusticia (Butler, Derrida). Un diálogo que buscaba otras maneras de contravenir aquellos ideales de paz, de unión, de fraternidad que nos vendieron después del fin de la Segunda Guerra Mundial y, particularmente, con la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría. Acontecimientos que trajeron consigo la reconfiguración de la tradición liberal que abogaba por marcos de justicia —desiguales para quienes no estaban nada cerca (y quizá no podían o no querían estarlo)— basados en las democracias deliberativas (Rawls, Taylor, Benhabib).
La injusticia epistémica es, desde mi perspectiva, el potencial creativo para proponer conocimiento. Un conocimiento que se acerca a la realidad social de la época y que ofrece nuevos horizontes a la epistemología que, como reconoce Fricker, se había visto “empobrecida por la ausencia de algún marco teórico conducente a revelar los aspectos éticos y políticos de nuestra conducta epistémica” (pp. 18-19).
Dos son los modos en los que Fricker identifica la injusticia epistémica: el testimonial y el hermenéutico. La injusticia testimonial “se produce cuando los prejuicios llevan a un oyente a otorgar a las palabras de un hablante un grado de credibilidad disminuido” (p. 17); es decir, “cuando se causa un mal alguien en su capacidad para aportar conocimiento” (p. 27). Mientras que la injusticia hermenéutica se observa en “los territorios de la vida social donde los poderosos no tienen ningún interés en que se alcance una interpretación adecuada, o tal vez donde incluso tengan un interés positivo en que se mantengan las malas interpretaciones vigentes” (Fricker 2007, p. 246).
Metáfora de frontera en la injusticia hermenéutica
En el artículo “La escucha: una herramienta para combatir la injusticia hermenéutica”, Eraña (2022) propone la escucha como una vía alterna a la inclusión, de cara a la exclusión que produce la injusticia hermenéutica. Lo interesante de esta propuesta es cómo a partir de la metáfora de frontera la autora desarrolla la argumentación: “Ella [la oposición inclusión/exclusión] dibuja una frontera, una línea divisoria que puede ser atravesada y que a veces debe ser ampliada para que algunas, que quedaban fuera, se incorporen al adentro” [las cursivas son mías] (Eraña 2022, p. 22).
En la oposición se vislumbra no solo la experiencia del pasar, sino también la posibilidad de desbordar sus márgenes hacia lo otro todavía desconocido o por venir. Siguiendo con esta lógica, la autora también se cuestiona si el diálogo racional y deliberado abre la frontera de la inclusión (Eraña 2022, p. 32). Para finalmente concluir que en la oposición inclusión/exclusión “las fronteras que se trazan frente a la pregunta acerca de quién queda dentro y quién queda fuera del espacio de producción de significados están determinadas por las posiciones de privilegio” [las cursivas son mías] (p.35).
De ahí que, como afirma la autora, sea necesario proponer la escucha como alternativa a la injusticia epistémica: “La escucha involucra percibir los confines de los mundos existentes, las fronteras de las múltiples lenguas vigentes” [las cursivas son mías] (Eraña 2022, p. 37). En esta afirmación la frontera nuevamente es empleada como metáfora, pero es ahí donde ya no se impide el paso cuando se propone epistemología fronteriza: “Escuchar no es oír ni es interpretar, es poner el cuerpo entero a la disposición de la otra, de lo otro; es atender al mundo por lo que es y no por lo que esperamos que sea” (p. 42).
Reflexiones finales
Esta manera de presentar la epistemología fronteriza se suma a la preocupación filosófica por nombrar aquello que es la frontera o incluso aquello que es el ser del límite. La epistemología fronteriza, como productora de conocimiento, no solo da cuenta de esas fronteras, sino que también las deconstruye. En este sentido, los alcances de la epistemología fronteriza son amplísimos y no son exclusivos de los estudios fronterizos o de los estudios críticos de frontera, como hasta ahora se ha empleado, sino que abarcan cualquier área del conocimiento, incluyendo la epistemología social.
La epistemología fronteriza, por tanto, trabaja ahí donde las injusticias se evidencian y es en la identificación y enunciación de estas donde se propone conocimiento. Un conocimiento que quiere ir más allá y se interesa por descentralizar aquello que es o no la justicia con respecto incluso a la ley y el derecho. Una tarea pendiente no solo para los herederos de la injusticia epistémica, sino también para quienes quieran proponer epistemología fronteriza.
Referencias
Eraña, Ángeles, 2024, “La escucha: una herramienta para combatir la injusticia hermenéutica”, Tópicos. Revista de filosofía, no. 71, pp. 11–47. (https://doi.org/10.21555/top.v710.2777)
Fricker, Miranda, 2007, Injusticia epistémica. El poder y la ética del conocimiento, Herder, Barcelona.

Dejar un comentario