Estudios Fronterizos

Libro Relatos desde la autoetnografía. Narrativas fronterizas desde nuestra América

Presentación

Por Roxana Rodríguez Ortiz

Relatos desde la autoetnografía es una obra colectiva que reúne textos escritos desde la experiencia, la memoria, el cuerpo y la frontera. A través de una escritura íntima y crítica, sus autoras exploran temas como la migración, la maternidad, la violencia, el retorno, el duelo y la identidad, mostrando que la investigación también puede construirse desde la sensibilidad y la vivencia personal.

Editorial: After the Storm.

El libro se consigue en la página de la editorial.

¿Es el ensayo la única posibilidad de escribir en tono académico? ¿Qué violencias implícitas lleva por sí sola la escritura? ¿Podemos transgredir las fronteras de la escritura canónica del artículo científico? ¿Con qué otros registros transcribimos la etnografía? ¿En dónde queda la anécdota, la experiencia personal del cruce, cuando presentamos resultados de investigación? ¿Qué ejemplos de escritura podemos considerar para referirnos al otro, a los otros o a nosotras mismas como investigadoras?

Estas y otras preguntas fueron las detonantes para escribir los textos que conforman este libro. Reflexiones que se dieron en el marco de la 12ª edición del Seminario Permanente de Estudios Fronterizos (SPEF) titulado “Narrativas fronterizas: des-corporizar afectos y des-fronterizar el límite narrativo de la escritura académica”. Seminario que se realizó durante el segundo semestre de 2025 y que forma parte de las actividades del grupo de investigación Estudios Fronterizos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

No es la primera vez que proponemos, como parte de las actividades del grupo, un trabajo colectivo de escritura con características de seminario/taller en el que, al tiempo de leer, analizar, reflexionar a partir de ciertas lecturas previamente seleccionadas, realizamos ejercicios de escritura que nos permitan proponer un texto que tallereamos en colectivo.[1] Durante tres meses de trabajo, que es lo que normalmente duran nuestros seminarios, cada quien propone un tema, presenta sus avances, leemos en voz alta los textos y nos vulneramos ante la escucha-mirada de quienes comparten con nosotras la inquietud de escribir en otras tonalidades.

Este seminario/taller nos confronta con nuestra propia manera de escribir, con la voz con la que estamos acostumbradas (la tercera del singular), con el ritmo, con la denuncia, con la crítica, incluso con nuestra ideología. Tomar la decisión de ocupar la primera persona del singular para escribir o de explorar otras voces, sin necesidad de darle voz a otros, resulta un ejercicio aterrador. De ahí la riqueza de estos textos: la honestidad, la vulnerabilidad, la ausencia de un yo individual.

Lo que observamos en Relatos desde la autoetnografía es un yo colectivo, donde las problemáticas, los abordajes, el estilo de escribir cambian, pero en conjunto forman un todo. Los temas de esta segunda compilación de narrativas fronterizas nuevamente hacen referencia a la migración y las fronteras. El libro está compuesto por ocho textos escritos por mujeres de diferentes latitudes de nuestra América. Mujeres con preocupaciones particulares de hacer investigación. Investigadoras con diferentes experiencias en campo que se traducen a su vida diaria. Activistas, artistas que encontraron en el cruce de fronteras geopolíticas una manera de encontrarse a sí mismas.

La riqueza de este texto, entonces, está puesta en lo que esas otras fronteras, las textuales, nos dejan observar de la experiencia migratoria. Da igual si migras del campo a la ciudad, de país, de continente, de lengua o simplemente te decantas por observar las fronteras que la sociedad nos impone. La referencia al otro, a la otra, es la que marca el devenir de nuestra escritura académica, por qué no darle entonces otras tonalidades, como lo hacen las autoras de estos textos

El primer texto, el que abre el libro, se titula “Cuerpo sostén”, lo escribe Daniela Vanessa Palma Arroyo. Un texto en el que el cuerpo de quien escribe, marcado por una experiencia de enfermedad y por la migración, descubre en el encuentro con otro cuerpo chueco una forma de sostén mutuo que no necesita idioma. En la risa que comparten las protagonistas se condensan los cruces de frontera y la fuerza que hace habitable la incertidumbre de vivir en otro continente, de descubrir una nueva cultura.

“Cuerpespín”, de Chistine Brault, ofrece un relato poético y performático con idas y vueltas geográficas y temporales según una constelación de afectos y sentires. Del norte al sur, la autora reflexiona sobre la magia del encuentro, la vulnerabilidad, la empatía y la imagen obsesiva de las espinas. Consciente del privilegio del libre desplazamiento que tiene, propone una narrativa íntimamente ligada a la búsqueda de justicia que forja su identidad borderiana.

El texto de Andrea Itzel Padilla Mireles, titulado “Avocado Génova”, explora la tensa atmósfera de un call center jurídico en la Ciudad de México, donde empleados precarizados gestionan los casos migratorios de una abogada mediática. El relato se centra en el colapso emocional de una trabajadora tras una llamada. Lo que detona traumas personales y académicos, resaltando a su vez, el contraste entre el lujoso discurso del “sueño americano” y la explotación laboral que sostiene el lucrativo negocio de la consultoría legal migratoria.

“La barda”, título del texto de Liliana Elizabet Martínez Pérez, hace referencia a los muros, las fronteras, las barreras que la sociedad le pone a una mujer para vivir libremente. Son las reglas, los miedos, las carencias y las expectativas que la obligan a quedarse en su lugar, a no moverse, a no desear más. Una barda que no solo está afuera, sino también se va metiendo en su cuerpo y en su forma de pensar, hasta hacerle creer que no puede cruzar, que no hay otro camino. Así, la sociedad la encierra poco a poco, la cansa y la acostumbra a vivir con menos, como si ese límite fuera natural.

“Crisálida Meximalista”, texto de Laura Viridiana Orosco Martínez, retrata la periferia de la CDMX. Atemporal e histórico, el barrio se hace presente. La autora nos toma de la mano y nos conduce por el verde de su raíz. Nos muestra la riqueza cultural, la precariedad y la hospitalidad. Con su capacidad de metamorfosis, nos demuestra que siempre hay más mundos posibles.

“Los que medio regresan” es un texto que aborda el retorno de un hombre marcado por la migración y el desgaste del tiempo. Noemí Ocadiz de la Cruz recurre a las infancias para revelar los silencios y tensiones que la presencia de quien vuelve introduce en el hogar. La madre, por su parte, encarna una hospitalidad atravesada por la memoria y la resignación. La enfermedad y la muerte del personaje hacen visible el costo humano del desplazamiento. El relato propone una reflexión sobre la migración como una experiencia de fractura existencial en la que nadie regresa —ni espera— intacto.

Sofía Cash propone una reflexión etnográfica y autoetnográfica sobre el trabajo de campo de una antropóloga en albergues para personas migrantes en tránsito por México. A partir de escenas cotidianas y testimonios, “El sentir de una antropóloga: notas desde una frontera afectiva”, analiza cómo las violencias estructurales en sus lugares de origen y en el camino se inscriben en sus cuerpos, sus emociones y sus maternidades. La autora problematiza las fronteras entre la investigación, su sentir y los afectos, así como las tensiones del involucramiento en contextos de sufrimiento extremo. Plantea a la etnografía como una práctica situada, atravesada por el temblor emocional y la imposibilidad de permanecer intacta.

El último texto, escrito por Luisa Alquisiras Terrones, está situado entre el registro etnográfico y lo autobiográfico. “Catástrofe” se escribe no como un fin, sino como el umbral de transformación. Un juego de temporalidades que le permite a la autora reflexionar sobre la maternidad como experiencia límite, asociándola a un recuerdo del trabajo de campo, evocado por el juego de su hija con una moneda aplastada por el tren. Dicho vestigio material de la violencia que caracteriza la migración irregular en México se transforma, así, en un instrumento para reflexionar y comprender la propia historia.

Relatos desde la autoetnografía. Narrativas fronterizas desde nuestra América nos demuestran que podemos escribir distinto en la academia, sin sacrificar rigor argumentativo, sistematicidad o metodología y, sobre todo, que es posible escribir en y desde el colectivo. Otras formas de hacer conocimiento.

Cdmx, 2026.


[1] Se puede consultar Venida sin paso. Narrativas fronterizas desde nuestra América (2023). Libro que surge durante una versión anterior de este seminario-taller en el que propusimos la misma metodología de trabajo a un grupo de personas provenientes, mayoritariamente, del sur de América.