Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores de México, está negociando con el gobierno estadounidense para convertirnos en el “tercer país seguro”. Un esquema nada innovador porque así funciona la legislación fronteriza de la Unión Europea. Es decir, México, como en su momento lo hizo Grecia, España, Italia, se convertirán en los centros de detención de los migrantes no mexicanos (hot spots) que buscan asilo o refugio en Estados Unidos: una triangulación administrativa para evitar la entrada masiva de personas centroamericanas al país vecino.

Evidentemente con la mal llamada crisis de refugiados (que inicia con la guerra civil Siria en 2011) este esquema reventó por el número de personas que llegaban cada día a las costas del norte del Mediterráneo (especialmente entre 2015-2016) lo que provocó que, especialmente Grecia, se opusiera al reglamento Dublin III, que a la letra dice:

Artículo 13

Entrada y estancia

1.   Si se determina, atendiendo a pruebas o a indicios según se describen en las dos listas citadas en el artículo 22, apartado 3, del presente Reglamento, incluidos los datos mencionados en el Reglamento (UE) no 603/2013, que el solicitante ha cruzado la frontera de un Estado miembro de forma irregular por vía terrestre, marítima o aérea, procedente de un tercer país, el Estado miembro en el que haya entrado de tal forma será responsable del examen de la solicitud de protección internacional. Esa responsabilidad cesará 12 meses después de la fecha en que se haya producido el cruce irregular de fronteras. (Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, 2013) [las cursivas son mías]

Un esquema similar quieren implementar entre México y Estados Unidos antes de que se vaya Peña Nieto, el cual consiste en transformar a México “en un centro de procesamiento de inmigrantes extranjeros que antes de llegar a la frontera con Estados Unidos serían sometidos a un riguroso escrutinio por parte de agentes migratorios mexicanos para determinar si cumplen con los requisitos para recibir asilo político o humanitario”. (Proceso, 2018)

Y tampoco es nada innovador que se pretenda algo a cambio, en este caso la negociación del TLCAN; es decir, México se convertirá en el hot spot de Estados Unidos con la intención de que éste “acepte condiciones como la de no imponer este 1 de junio los aranceles a nuestras exportaciones de acero y aluminio y que sea flexible en la negociación de algunos capítulos del TLCAN, como es el caso de las reglas de origen para los automóviles” (Proceso, 2018).

Como también sucedió entre la Unión Europea y Turquía cuando el 18 de marzo de 2016 firmaron un acuerdo similar, y lo pusieron en marcha en abril de 2016, para que Europa pudiera expulsar a Turquía a todos los migrantes irregulares que hubieran llegado a Grecia desde Turquía después del 20 de marzo; por cada “migrante irregular” proveniente de esta ruta que fuera retornado a Turquía, la Unión Europea se comprometía a aceptar a un sirio asentado en Turquía, hasta alcanzar un límite de 72 000. Además, Turquía se comprometió a aumentar la vigilancia y el control en sus fronteras para evitar que las personas siguieran cruzando a Grecia. A cambio, Turquía recibiría 6,000 millones de euros para financiar este proceso y la aceleración de la supresión del visado de los turcos para la Unión Europea (siempre y cuando Turquía cumpla con los criterios de referencia) (Consejo de la Unión Europea, 2016).

En este sentido, lo único que tendrían que hacer los países del sur de Europa sería detener y deportar a los refugiados, de preferencia hacer deportaciones masivas y en caliente, que contravienen su propia legislación mediante la instauración de los puntos críticos (hot spots) como se indica en la Agenda Europea de Migración:

En primer lugar, la Comisión implantará un nuevo enfoque de «puntos críticos», en los que la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (OEAA), Frontex y Europol trabajarán sobre el terreno con los Estados miembros situados en primera línea para proceder rápidamente a la identificación, el registro y la toma de huellas dactilares de los migrantes. Los trabajos de las agencias se complementarán mutuamente. Los solicitantes de asilo serán inmediatamente canalizados a un procedimiento de asilo en el que los equipos de apoyo de la OEAA ayudarán a tramitar lo más rápidamente posible los casos de asilo. Para las personas que no necesitan protección, Frontex ayudará́ a los Estados miembros coordinando el retorno de los migrantes irregulares. Europol y Eurojust ayudarán al Estado miembro de acogida en sus investigaciones con vistas al desmantelamiento de las redes de tráfico y trata de seres humanos (Comisión Europea, 2015).

Como este acuerdo no fue lo suficientemente fructífero, los refugiados sirios continuaron llegando a Europa por todos lados, la Unión Europea decidió firmar un acuerdo similar, pero ahora con Libia. antes ya se había hecho con Marruecos, para evitar que los migrantes y refugiados crucen al norte del Mediterráneo. Esta política se conoce como externalización de las fronteras o lo que ahora Videgaray quiere implementar: “el tercer país” en la administración de la movilidad humana.

Concluyendo, si pensamos que los límites territoriales de la Unión Europea están delimitados por el espacio Schengen, entonces el resguardo del territorio multinacional se realiza en mutuo acuerdo con los países que están fuera de éste, entiéndase algunos de los países de la Ruta de los Balcanes, Medio Oriente y Africa. Mientras Estados Unidos resguarda su territorio en contubernio con México e incluso Guatemala. Esto significa que firman acuerdos, como lo hizo la Unión Europea con Turquía en 2016 y con Libia en 2017, o se acuerdan programas financiados por Estados Unidos en México, como el Programa Frontera Sur (2014) y el Plan Pentágono 2017 (el as bajo la manga del gobierno mexicano para renegociar el TLCNA), para evitar la entrada de migrantes y refugiados indeseados, ya sea por su precariedad económica o por el riesgo que representan para la consumación de las políticas publicas internas y para los intereses transnacionales.

Las acciones pertinentes para frenar este acuerdo entre Estados Unidos y México es muy probable que nos rebasen como colectivos u organizaciones de la sociedad civil, pero los resultados y las consecuencias que traen consigo estos acuerdos los conocemos de sobra. Lo inmediato es no solo posicionarse en contra sino también establecer una ruta de acompañamiento a cada una de las personas que se verán afectadas por esta situación, conociendo las cifras no oficiales, sabemos que cada año cruzan al rededor de 400 mil migrantes centroamericanos por México. Debemos prepararnos para contrarrestar escenarios no deseados y aprovechar la coyuntura de las elecciones para hacer incidencia en política pública especialmente en el Plan Nacional de Desarrollo y en las agendas migratorias y fronterizas de los equipos en transición.

Más información:

https://www.proceso.com.mx/534654/eu-pretende-convertir-a-mexico-en-filtro-para-solicitantes-de-asilo-y-centro-de-detencion-migratorio

https://www.humanrightsfirst.org/press-release/administration-attempts-undermine-asylum-negotiating-safe-third-country-agreement

https://www.politico.com/amp/story/2018/05/16/trump-mexico-asylum-immigration-547919?__twitter_impression=true

Sobre el caso europeo, pueden consultar mi libro Cartografía de las fronteras.Diario de campo (2016), publicado en ebook por amazon:

https://www.amazon.com.mx/Cartograf%C3%ADa-las-fronteras-Diario-campo-ebook/dp/B01N8XPG9N/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1526576030&sr=8-1&keywords=roxana+rodriguez+ortiz