Por: Fátima Aracely Morales López1
La pregunta que guía esta reflexión es ¿Qué es la frontera y cómo se relaciona con la filosofía, sus afectos y sus
áreas de investigación? Al estar familiarizada con la investigación orientada a la migración, asumía que la frontera
era también parte de los estudios migratorios, pero en este seminario logré ampliar el panorama investigativo sobre
las fronteras.
En las discusiones cotidianas, la categoría de la frontera siempre estaba presente, algo que comprendía, pero no desde la conceptualización de la categoría de frontera como se ha ido construyendo y trabajando a lo largo del seminario: la frontera desde la estética, desde los estudios de la discapacidad, frontera territorial y geográfica, frontera de género, entre otras. La frontera que determina las categorías que rigen nuestra comprensión del mundo para comprenderlo, para transformarlo, pero también puede ser una frontera que exacerbe las diferencias humanas y promueva tensiones históricas.
No soy experta en cuanto a la filosofía, pero puedo decir que, desde la psicología, la frontera ha sido muy tensa; la psicología siempre buscó la manera de ser considerada a sí misma como una ciencia desde un método científico positivista que establecía la objetividad ante todo. La psicología fue la encargada de señalar como anormal y de forma peyorativa a quien no cumplía con un comportamiento que pudiera categorizarse dentro de la curva de lo normal, como lo fue en su momento no ser una persona cisgénero. Lo diferente fue tornándose como algo malo que debía ser controlado o erradicado, como lo hicieron los nazis o como sucede con Palestina, o bien, como lo dictamina la política migratoria internacional al configurarse un transito libre para el mercado, pero no para las personas.
La frontera para cruzar de un país a otro se torna una experiencia de vida o muerte, y las ciudades fronterizas, como Ciudad Juárez, adquieren una dinámica de violencia cotidiana, de muerte y resistencia ante un contexto tan brutal.
Crecí en un lugar donde la violencia de Ciudad Juárez era algo cotidiano; la muerte susurraba al oído y una se acostumbra a que así funciona la vida, -que al panadero lo mataron, que hay que contratar a más vigilantes en la colonia, que apareció el cuerpo descuartizado de algún conocido porque no pagó la renta a las maras, que siempre tenés que andar con dinero en el bus porque seguramente te van a asaltar
Fátima Aracely Morales López
con una pistola-.
Este seminario me deja pensando en cómo se vive la vida entre las fronteras de contextos sociohistóricos diferentes, qué es la vida para una persona de El Salvador que luchó durante el conflicto armado, y ahora ve a su hijo huir desde la cárcel después de su apresamiento por pensar distinto durante el Estado de Excepción de Bukele. Qué es la vida para una persona centroamericana, para una persona mexicana de Oaxaca, de Chiapas o de Milpa Alta, qué es la vida para una persona de Venezuela, qué es la vida para una persona de Francia o de Alemania que trabaja en una corporativa internacional, qué es la vida para una persona de Palestina o del Congo.
- Fátima Aracely Morales López es Licenciada en Psicología de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, de El Salvador (UCA); Maestra en Psicología social de grupos e instituciones de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco (UAM-X), de la Ciudad de México. Actualmente, es Doctorante en Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). ↩︎
