¿Por qué no le correspondía a Trump capturar a Maduro?

A un día de la captura de Nicolás Maduro y del ataque militar a Venezuela perpetrado por Trump, las opiniones, imágenes, críticas, celebraciones, cuestionamientos y escenarios futuros para América Latina y, en particular, para México han inundado las redes sociales y los periódicos en todo el mundo. La última vez que observamos algo similar fue el 3 de enero de 1990: cuando el presidente de Panamá, Manuel Noriega, se entregó a las fuerzas estadounidenses.

1990 marcaba el fin de la Guerra Fría. Los intereses estadounidenses de hace treinta y seis años estaban puestos en controlar el continente americano, como parte de un nuevo orden mundial, uno que se renueva cada cierto tiempo. Como lo ha hecho Donald Trump desde su primer mandato como presidente de Estados Unidos.

¿Por qué Trump pudo capturar a Maduro en territorio venezolano? Sabiendo de antemano que es un atentado a la soberanía de cualquier país democrático:

  1. Está documentado que Maduro y su círculo cercano han estado envueltos en el crimen organizado en colaboración con cárteles de la droga en otros países, como México. Esto atiende al motivo principal de la narrativa de Trump: tipificar a narcotraficantes como terroristas.
  2. En las elecciones pasadas (2024) a las que convocó Maduro hubo fraude. Esto aumentó el descontento de la población venezolana que esperaba un cambio de gobierno. Ello provocó una migración masiva a otros países de América Latina, así como el exilio de sus contrincantes.
  3. Presión internacional contra el gobierno de Maduro. Específicamente con el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz (2025) a María Corina Machado, quien encabeza la oposición venezolana.
  4. Los aliados de Venezuela no han podido salir al quite como lo hicieron durante y después de la Guerra Fría.
  5. Venezuela cuenta con una de las reservas más caudalosas de petróleo del mundo.

Lo anterior explica la celebración, sobre todo de aquellas personas venezolanas que viven en el exilio, de la caída del “dictador”. Pero desde mi perspectiva, ello no justifica el ataque a Venezuela.¿Por qué no le correspondía a Trump capturar a Maduro mediante la intervención militar en Venezuela?

  1. Contraviene la soberanía y el derecho internacional. Un debate inconcluso sobre los alcances del propio derecho internacional frente a las dictaduras. Otra materia de debate.
  2. La captura de Maduro no implica que de la noche a la mañana vaya a caer el régimen heredado por Chávez.
  3. Tampoco implica que de facto vaya a dejar de llegar droga a Estados Unidos. Esta debe ser una tarea conjunta, horizontal, entre todos los países involucrados, incluyendo las instituciones estadounidenses.
  4. La historia inmediata de las diferentes intervenciones de Estados Unidos en Medio Oriente nos demuestra que fue peor para su población y que nunca se pudo establecer un sistema democrático per se.
  5. Cada país de América Latina debe organizar su democracia como cada uno entienda, en el tiempo que sea necesario, sin la intervención militar de ningún tercer país, a menos que el gobierno del propio país lo solicite.
  6. Instala nuevamente la narrativa del terrorismo internacional que reconfiguró el orden mundial en 2001 con otras guerras en Oriente Medio con consecuencias devastadoras para el mundo.

Desde mi perspectiva, no hay nada que celebrar en la intervención militar que hace Trump en Venezuela para extraer y capturar a Maduro. Permitir que pase en un país implica que pueda pasar en otros. Esta situación, como ya se sabe, arroja varios escenarios, desde los más fatalistas, como enfrentamientos armados en la región (a lo que desafortunadamente ya estamos muy acostumbradas), hasta un posible reordenamiento de las fronteras territoriales. Lo mismo que un retroceso del Estado de derecho, de la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional, ya no digamos de la soberanía y la democracia, que va acompañado del aumento de la derecha en el mundo. A gran escala, prepara al continente para evitar la integración económica con China. Entre otras, muchas consecuencias más que están por venir y que posiblemente todavía no alcanzamos a imaginar.