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Crónica de cientos de muertos en diferentes regiones fronterizas en el mundo

Desafortunadamente puedo afirmar que no son hechos aislados lo que sucedió en Nador, Marruecos, frontera con Melilla, España ni lo que sucedió en San Antonio, Texas, frontera con México: la muerte de medio centenar de personas contabilizadas hasta ahora o de las que se puede dar cuenta. Evidentemente los gobiernos implicados (el marroquí, el español, el estadounidense y el mexicano) se echan la bolita como si se tratara de una papa caliente y lo es porque el problema migratorio actual es una bomba de tiempo.

Si pensábamos que lo peor había pasado con la mal llamada crisis de refugiados sirios en Europa (2015-2016), en realidad apenas empezaba. Lo peor comenzó con la firma del famoso Pacto Global de Migración (diciembre de 2018, precisamente en Marruecos), pues bajo la tutela de la ONU, varios de los países firmantes ceden, una forma de outsourcing, su responsabilidad y obligación de proteger a las personas migrantes a las agencias internacionales (ACNUR y OIM) con la premisa de una migración ordenada, segura y regulada que se ha traducido en el cierre de las fronteras en todo el mundo, salvo cuando se ha tenido que acoger a las personas ucranianas tanto en Europa como en Estados Unidos, una hipocresía de los gobiernos firmantes (y no firmantes) de dicho Pacto.

La muerte de 23 personas subsaharianas a manos de la policía marroquí es una de las consecuencias de firmar pactos de no-acogida y de externalizar la política migratoria entre gobiernos cómplices, en este caso el marroquí y el español.

La reanudación de la cooperación en materia de seguridad en el ámbito de la migración entre Marruecos y España en marzo de 2022 ha tenido como consecuencia directa la multiplicación de las acciones coordinadas entre ambos países”, dijo Caminando Fronteras en un comunicado.

BBC-Redacción: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-61952924

Mientras que el caso de los hasta ahora 50 muertos asfixiados en un camión de carga encontrado en San Antonio, Texas, habla también de la complicidad entre el crimen organizado y diferentes instituciones que se hacen de la vista gorda para dejar pasar mano de obra barata, sujetos desechables y altamente explotables dada la precariedad de su condición.

Los gobiernos de ambos países se lavan las manos y el canciller Marcelo Ebrard prefiere tuitear que esta tragedia se debe muy posiblemente a la “autoría de tratantes”, como si los tratantes no necesitarán ningún tipo de visa para cruzar la frontera. Desafortunadamente, desde el inicio de la administración del presidente López Obrador (de la cual hemos hecho un seguimiento muy puntual en el grupo) sabemos que la escalada de la tragedia que viven las personas migrantes al intentar cruzar el país y la frontera norte era solo cuestión de tiempo.

La diferencia consiste en que vuelven a ser mexicanos. Esos mexicanos y mexicanas que con sus remesas sostuvieron la economía del país durante la pandemia. Un fallo enorme de esta administración que no ha querido ver que lo único importante era cuidar la vida de quienes migran por no tener otra opción

La ausencia de una política migratoria local y la falta de una política fronteriza nacional, ambas erradicadas en la administración actual para poder aplicar el famoso Pacto Global de Migración, la joya de la corona de Ebrard, quien fue uno de los impulsores del mismo en la ONU, de la mano de la firma del T-Mec que, paradójicamente, necesita más mano de obra barata de mexicanos, principalmente, vuelve a poner en la mesa la falta de capacidad tanto de López Obrador como de Ebrard para coordinar las fronteras mexicanas (las del sur como la del norte) en favor de la seguridad humana (ya no digamos la seguridad nacional en un país desbordado por la violencia, violencia perpetrada por la del crimen organizado).

Esta nueva tragedia ocurre cuando Estados Unidos registra números récord de inmigración. Mayo rompió los registros de cruces ilegales al país con más de 239.000 entradas. El mayor punto de acceso es por la frontera que comparten México y el Estado de Texas, el epicentro de cruces ilegales de ciudadanos centroamericanos y mexicanos al país.

LUIS PABLO BEAUREGARD, El país: https://elpais.com/internacional/2022-06-28/hallados-al-menos-40-migrantes-muertos-en-un-trailer-en-san-antonio.html

Como grupo de investigación de estudios fronterizos y migratorios lamentamos profundamente las muertes de las personas migrantes que tratan por todas las vías de tener más y mejores oportunidades y calidad de vida para ellas y sus familias. Hacemos un llamado a las administraciones de estos gobiernos a que cesen el outsourcing de la política migratoria y fronteriza y se responsabilicen de sus obligaciones con la seguridad humana de las personas solicitantes de refugio en cualquier rincón del mundo, de lo contrario estas tragedias se volverán norma en las fronteras de nuestros países.

¿Qué ganó Kamala Harris al llegar a México después de las elecciones del 2021?

Ayer 8 de junio estuvo Kamala Harris, vicepresidenta del gobierno de Estados Unidos, en México. Si bien es cierto que su visita ya estaba programada previo a la contienda electoral de este pasado 6 de junio, el resultado era bastante incierto, las tendencias se inclinaban a que MORENA, el partido del presidente López Obrador, podría mantener la mayoría en las Cámaras, así como en varios estados, municipios, incluso alcaldías de la CDMX. El resultado no fue el esperado y la coalición tipo Frankestein conformada por partidos tan disímiles como PAN-PRI-PRD ganó bastantes y decisivos escaños, lo que más allá de restarle fuerza al movimiento encabezado por AMLO, lo obliga a matizar sus cabildeos para lograr los proyectos que le faltan por impulsar-concluir en esta supuesta 4T.

La visita de Harris, en este sentido, también hace posible que AMLO se siente a dialogar y a firmar el Memorándum de Entendimiento entre Estados Unidos y México de cooperación en la región, en otros términos de la reunión que mantuvieron virtualmente hace algunas semanas e incluso de forma bien distinta a la relación que mantenía con el expresidente Trump, que abarca aspectos como:

  • Cooperación y colaboración económica bilateral;
  • Reducir los homicidios y las muertes relacionadas con las drogas a ambos lados de la frontera y contrarrestar las fuerzas ilícitas que los impulsan;
  • Inversión de 130 millones de dólares en México para financiar que apoyen a los y las trabajadoras.
  • Trabajar en conjunto para fomentar el desarrollo agrícola y programas de empoderamiento de los jóvenes en El Salvador, Honduras y Guatemala;
  • Atraer inversión al sur de México;
  • Colaboración para resolver casos de desaparición en México.

Si bien es cierto que la firma de este Memorándum da cuenta de la voluntad política de Harris para resolver los problemas de fondo en Guatemala, Honduras y El Salvador, los varios y sistémicos desafíos en la región, no solo es la violencia a la que se enfrenta la población, el desempleo o falta de oportunidades para tener una vida digna, sino también la corrupción de los gobernantes (presentes y pasados) que se han enriquecido ilícitamente en mucho debido al extractivismo trasnacional que impera en el mundo y que obviamente beneficia a unos cuantos, entre otros temas que se deben abordar desde otras aristas como el crimen organizado, el narcotráfico, el endeble tejido social, la ausencia de un estado de derecho en la región, el poco o nulo acceso a los derechos sociales; hacen poco realizable un proyecto de tan envergadura que además es urgente llevar a cabo, no para frenar la migración irregular en los términos en los que estamos acostumbradas a analizar, especialmente a partir de las caravanas migrantes de 2018-2019, sino considerando lo que implica para las sociedades pospandemia el poder reconstruirse socioeconómica y políticamente hablando.

Ahora bien, podría estar de acuerdo y aplaudir la reunión y los acuerdos a los que llegaron Harris y AMLO sin titubear, pero ese no es mi trabajo, especialmente cuando llevo varios años estudiando el fenómeno. ¿Qué gana Harris al visitar México después de la jornada electoral? Tiempo, en primer lugar. En segundo lugar, y no menor, hacer llegar un mensaje unilateral de cómo se va a combatir la migración irregular en la región, que hizo patente en su visita a Guatemala, donde el mensaje fue más enfático que en México, afirmando “I want to be clear to folks in this region who are thinking about making that dangerous trek to the United States-Mexico border: Do not come. Do not come.”

En tercer lugar, especialmente con un AMLO levemente debilitado después de las elecciones, un diálogo bilateral de cómo los estadounidenses entienden el ganar-ganar, que obviamente también beneficia los megaproyectos macroeconómicos de López Obrador, como el Tren Maya y Sembrando Vida. Este ganar-ganar evidentemente se traduce en la misma política migratoria y fronteriza que hasta la fecha se ha llevado a cabo que incluye la externalización del control migratorio al sur de México en un movimiento que ya he analizado en otros lados que implica la implosión de la política fronteriza y la internalización de la frontera hasta el Istmo de Tehuantepec, que denomino frontera interregional.

Frontera Interregional, diseño Roxana Rodríguez Ortiz (2019).

Frontera interregional: reterritorializar la integración centroamericana*

Esta categoría de frontera interregional la desarrollo una vez que el actual gobierno mexicano decide en 2019 internalizar el un “cuello de botella” del fenómeno migratorio (en tránsito) en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Previo a ello, con el Programa Frontera Sur (2014), ya se había desplazado del norte de México a Tapachula, Chiapas, y Tenosoquie, Tabasco. Y es con la llegada y cruce de las caravanas migrantes de 2018-2019, y con base en los acuerdos entre Estados Unidos y México para evitar que las personas migrantes continentales y transcontinentales lleguen a Estados Unidos, que se decide internalizar el control migratorio con el supuesto de “regularizar” la situación de las personas en tránsito.

La forma de regularizar a las personas migrantes y solicitantes de refugio encuentra eco y apoyo en la CEPAL, mediante el documento denominado Plan de Desarrollo Integral El Salvador-Guatemala-Honduras-México. El documento es interesante y multifactorial, sin duda una agenda de política internacional para la región que concluye con 30 recomendaciones en apego a los cuatro objetivos generales del Plan: desarrollo económico, bienestar social, sostenibilidad, gestión integral

Y es también una réplica de lo que se está haciendo en la Unión Europea en época de Covid-19: regularizar mano de obra migrante para salir de la recesión y la crisis económica lo más pronto posible. En México y Centroamérica serviría para disminuir la pobreza en la región y para evitar la migración hacia Estados Unidos.

Este programa da cuenta de una buena intención, pero quedan varias interrogantes por resolver: ¿Porqué decidió esta ruta el actual presidente de México? ¿Es una política velada de intervención en Centroamérica? ¿De dónde vendrá la inversión? ¿Como se elegirá a quienes se puedan quedar en territorio mexicano? O, como en Europa, ¿la “inversión” en fronteras es la opción para lograr una migración cero apegada a la agenda 2030? 

En México, especialmente en el norte, no es ninguna novedad aludir a la metodología o al Plan de la CEPAL, como tal, pues ya existe una relación de cadenas de valor con la incorporación de la maquila a los procesos productivos de la región desde los años sesenta del siglo pasado (un tema que ya trabajé en su momento y daré cuenta de ello brevemente en el siguiente capítulo). Lo que es novedoso y por lo tanto implica un alto riesgo del desbordamiento de la ausencia del estado de derecho es justamente el impacto de una propuesta de desarrollo económico y social en una región tan desigual, precarizada y explotada precisamente por intereses transnacionales que tienen puestos los ojos en los recursos naturales tan vastos que podemos encontrar en Centroamérica y en el sur de México. De ahí la pertinencia de diseñar la categoría de frontera interregional desde la ontología social y la ontología política, pues este análisis también da cuenta justamente de aquello que algunos filósofos han evidenciado en otros momentos y en otras regiones con respecto a la “territorrialización y desterritorializacion del ciudadano”.

Independientemente de que en los términos macroeconómicos y la inversión que el gobierno estadounidense va a realizar en México y en Guatemal principalmente, lo que no podemos perder de vista es justamente cómo se va a llevar a cabo la reterritorialización de la condición de refugio en México y la desterritorialización de la migración.

La apuesta de política migratoria actual es una aporía a todas luces, mientras le apuesta a la categoría de la frontera de la securitización para cumplir con los compromisos con Estados Unidos de evitar (impedir) la llegada de personas migrantes y solicitantes de asilo a su frontera sur, la frontera interregional es una categoría que requiere la integración, el intercambio, la movilidad, pero no de personas, sino de un sector industrial y comercial particular y para ello es necesario realizar un registro ordenado de las personas migrantes y solicitantes de refugio que intenten ingresar al país (muy al estilo de lo que hizo Angela Merkel en 2015 con la mal llamada crisis de los refugiados sirios).

Veremos si en estos tres años de gobierno que le quedan a AMLO y a Harris se logran los anhelados proyectos por y en beneficio de todas.


*Fragmentos del libro Roxana Rodríguez Ortiz (2020). Migración Cero. Reterriorializar la condición de refugio en México.

Hoja informativa: Cooperación binacional entre Estados Unidos y México: https://www.state.gov/translations/spanish/hoja-informativa-cooperacion-bilateral-entre-estados-unidos-y-mexico-2/

Novedad editorial: Migración Cero. Reterritorializar la condición de refugiado en México

Síntesis del libro

Migración cero es la apuesta global, una apuesta que se regenera cada tanto. No es la primera vez que el derecho internacional se aboca, mediante los organismos internacionales, a dar cuenta y soluciones globales a los problemas que orillan a las personas a migrar, pero es el mismo derecho internacional, con sus instituciones, el que cede a las presiones de la soberanía en momentos determinados, como lo evidenció el cierre de fronteras en prácticamente todo el mundo debido a la pandemia de Covid-19.

Esta investigación da cuenta de cómo el gobierno de López Obrador apostó por una migración cero (el eufemismo empleado para evitar que las personas centroamericanas y migrantes transcontinentales logren llegar a Estados Unidos cruzando el país), mediante la implementación de una política migratoria consistente en reterritorizalizar la condición de refugiado.

Si bien es cierto que mucho de lo que está escrito en este libro ha sido pensado también para otros contextos y otros continentes, el presente análisis de la política migratoria mexicana consiste en mostrar la ausencia de una política fronteriza en el país, a diferencia de lo que se observa en otras regiones del continente (pienso especialmente en la Triple Frontera: Argentina, Brasil, Paraguay), la cual se explica por su cercanía con Estados Unidos, pero se traduce en un imperativo categórico inconsistente y desigual que afecta el Estado de derecho, la soberanía y cualquier intento de integración regional con el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras).

Migración cero. Reterritorializar la condición de refugiado en México, es una investigación de largo aliento, pues conjunta postulados de la ontología política, los estudios fronterizos comparados y los estudios críticos del derecho (Critical Legal Studies).

Primera edición: noviembre de 2020

D.R. © Roxana Rodríguez Ortiz, autora

D.R. © Bajo Tierra A.C.

Necaxa 72 apto. 11, Col. Portales Sur, CP 03300 México, D. F.

bajotierraediciones@gmail.com

ISBN 978-607-98901-7-9

© Bajo Tierra A.C. en armonía con la presente obra registra Migración cero. Reterritorializar la condición de refugiado en México bajo licencia legal de Creative Commons.

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