Especial: De Tonalá a Tapachula, 224 kilómetros de retenes y corrupción / Animal Político

A pesar de que el corredor Tonalá-Tapachula, en Chiapas, es uno de los puntos estratégicos más vigilados del país -hay un retén de seguridad cada 22 kilómetros-, organizaciones civiles denuncian que la población es objeto de abusos y extorsión en los puestos de revisión que, en su mayoría, están equipados con tecnología del Plan Mérida de EU. Animal Político hizo un recorrido por la zona.

-Bájese del autobús y baje la bolsa.

La voz metálica del agente de aduanas suena marcial, déspota.

¡Que se baje le digo! –el uniformado se impacienta al ver que la mujer tarda en moverse del asiento y en reunir sus cosas-.

Said Salazar, de 78 años de edad, asiente con la cabeza y como puede desciende por las escalerillas del autobús que la lleva de regreso hasta Tonalá, el municipio chiapaneco donde vive desde hace tres décadas.

Al bajar del camión, la anciana se siente confusa y nerviosa: en sus más de 15 años de viajes a Tapachula como comerciante, nunca había recibido un “trato de criminal” por parte de esos uniformados que antes, cuando la Aduana era una modesta garita en el poblado Viva México, la saludaban llamándola “abuelita” y le decían que no se molestara, que no era necesario que bajara del autobús.

Ahora, en cambio, una pareja de soldados de pómulos duros y mandíbula angulosa la observa en silencio con el fusil colgado del hombro, mientras elementos de Migración y más agentes aduaneros van de un lado a otro para abordar los autobuses que llegan a la Aduana de Huitxla; una infraestructura que México inauguró en 2013 con una inversión de 200 millones de pesos, equipada con tecnología proporcionada por Estados Unidos a través del Plan Mérida, y que, según la Administración General de Aduanas, tiene entre sus objetivos “facilitar el comercio” y “proteger a la comunidad”.

Sin embargo, a pesar de tantos aparatos modernos para detectar drogas y de ese juramento de proteger a la comunidad, Said sólo ve con rabia e impotencia cómo el agente le desparrama sobre una mesa los 2 mil 800 pesos que gastó esa mañana en mercancía.

“Me pidió 300 pesos para pasar con la bolsa y volver al autobús, y como no traía más que los 50 que siempre me guardo para alguna emergencia, pues se la quedó”, relata la comerciante, que además de perder el dinero invertido tuvo que esperar, a sus 78 años, tres horas en la carretera hasta que otro autobús se apiadó de ella en mitad de la noche y aceptó llevarla a Tonalá.

Desde aquel día, hace ya algo más de un año, Said no ha regresado al mercado de Tapachula donde compraba “ropita para bebé, blusas, pantaletas, y bóxers para caballero”, que luego revendía en Tonalá para obtener unos pesos extra, y completar así la quincena con la venta de tamales y antojitos que cocina en el patio de su casa.

“¿Y para qué que voy a volver? -pregunta con desdén sin dejar de mover la manivela de un viejo molinillo en el que acaba de poner un puñado de maíz-. Después de esa noche la depresión me dilató más de un mes. Ese dinero que me robaron lo había pedido prestado, y tuve que trabajar mucho vendiendo pan y tamales para regresarlo –apunta con la barbilla hacia el pedazo de hierro oxidado que tapa la boca de un horno de ladrillo-. Y todo, porque no les di el dinero que querían para su bolsillo”.

A continuación, Said hace una pausa.

Respira para recobrar un poco el aliento, y se ajusta los lentes con el dorso de la mano.

“Mientras más retenes, más corrupción –sentencia aún con la risa pegada a los labios cuando se le pregunta si, tal y como alegan las autoridades, los puntos de revisión que hay por toda la frontera sur hace sentir a la población más segura-. ¡Es una repartidera de dinero, eso es lo que es! Porque a quienes vigilan que no pasen los camiones con droga les dan un billete y pasan. Es lo mismo que hicieron con mi ropa: si yo hubiera tenido los 300 pesos, la mercancía habría pasado”, lamenta Said mientras, aún con fuerza en los brazos a sus 78 años, mete al horno la primera tanda de tamales que saldrá a vender a la calle antes de que despunte al alba.

“Aquí todo es pura corrupción –suspira la anciana, cansada-. Cada día estamos peor en este país”.

Link: http://www.animalpolitico.com/2014/12/especial-de-tonala-tapachula-224-kilometros-de-retenes-y-corrupcion/

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s