Por: Paola Aguirre Praga – mayo 27 de 2013 – 0:00 INVESTIGACIONES, Investigaciones especiales

La violencia trastocó la industria del sexo. En Coahuila se registra migración interna de hombres, mujeres y transexuales dedicados a la prostitución. Son un sector vulnerable, que realiza un trabajo invisible ante la amenaza de cárteles. Saltillo, Coah., 27 de mayo (SinEmbargo).– Estrella tenía cuatro años cuando desapareció su madre. Su abuela Guadalupe le explicó que se había ido de viaje, pero ella no le creyó. Algunas noches se hundía en los horrores de los golpes que recibían las mujeres a manos del hombre de la casa. Dice que en su camino está el huir. Lo hacía de pequeña para esconderse de los cintarazos que le daba el marido de su abuela por ser afeminado. Hace un año, nuevamente huyó de Torreón, Coahuila, para refugiarse en Saltillo, la capital del estado. “¿Qué cómo llegué a la calle? Pues así de repente, yo creo que empecé como a los 16 más o menos, en unas cantinas de Torreón, porque me metí de mesera, daban buenas propinas pero todos querían tortearte, ya sabes clásicos borrachos”. Estrella iba a Durango, acompañada de un par de amigas, que tenían contacto con homosexuales dedicados a la prostitución. Presenció una golpiza de la que fue víctima uno de ellos. En una de las calles, de la que no recuerda el nombre pues estaba alcoholizada, se tiró al piso a llorar, así estuvo rumiando su dolor por una media hora, hasta que consiguieron un raid a Torreón. 

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