El voto hispano, clave en la victoria de Obama

Obama consiguió una cifra récord del apoyo de los latinos y los republicanos, la  peor en años. ¿Por qué el “gigante dormido” parece haber despertado?

En la noche del martes, cuando ya había pasado la carrera electoral y los  resultados confirmaban que el mandatario Barack Obama pasará otros cuatro años  en la Casa Blanca, Elaine Martínez se reunió a celebrar con sus amigos, en una  ronda de tacos y cervezas en su casa de Phoenix, Arizona.

“Algo de eso es por nosotros”, dice la mujer, una veterana  voluntaria de campañas electorales. Junto a una decena de compañeros, pasó los  últimos meses golpeando puertas en la capital arizoniana para registrar latinos  y sacarlos a votar.

Y es cierto que, a la hora de los balances, Obama deberá agradecer  que los hispanos respondieron al llamado de las urnas: los analistas  coinciden en que la primera minoría del país participó en estas  presidenciales de 2012 como nunca antes y se convirtió en un factor  instrumental para el triunfo demócrata.

Las encuestas a boca de urna hablan de un nivel de apoyo de más de  70% de los votantes hispanos para el mandatario reelecto; algunas  señalan diferencias de hasta 50 puntos porcentuales sobre el candidato  republicano.

Lo que representa una nueva marca, después de Obama consiguiera 67%  del favor latino en su primera postulación.

El derrotado Mitt Romney, en tanto, también batió una marca, pero una  que no lo deja bien parado: tuvo un estimado 29% del voto latino, por  debajo de los candidatos republicanos de 2008, 2004 y 2000. El menor nivel de  apoyo fue registrado por Bob Dole, en 1996, con 21% del voto latino ante Bill  Clinton.

“En los últimos años, hemos visto un incremento en la organización de los  latinos y creo que ha sido una respuesta a las políticas que promueven los  republicanos. Nos hemos dado cuenta de que no basta sólo con el enojo, hay que  pasar a la acción”, señaló a BBC Mundo Luis Heredia, director ejecutivo del  partido Demócrata en Arizona.

Participación, la clave

Aunque los republicanos se lo anotaron para sí, el estado sureño de Arizona  es un buen ejemplo para entender qué es lo que ha consolidado al voto latino  como factor decisivo de una elección estadounidense.

En este territorio fronterizo, los índices de participación hispana se han disparado en comparación con 2008: el padrón electoral  superó el medio millón de latinos y los votantes reales del martes se estimaron  en unos 350 mil, lo que representa 90.000 votos reales más que en los comicios  anteriores.

Y la participación fue clave: uno de los fantasmas que, a los ojos de los  analistas, podría amenazar el desempeño de Obama era precisamente que los  latinos decidieran quedarse en casa. Estadísticamente, una mayor participación  de esta comunidad siempre redunda en beneficio de los demócratas.

En el proceso, los expertos señalan que el voto temprano, habilitado en  algunos estados, resulta beneficioso para incrementar la participación  de minorías.

“Da una ventana de veinte días para que la gente pueda votar, para  recordarles o ayudarlos cuando no entienden lo que se está decidiendo. Este año,  el número de latinos que se anotó aquí para recibir por correo las boletas de  voto anticipado creció casi 40%”, señaló a BBC Mundo Francisco Heredia, director  para Arizona de “Mi familia vota”, una organización no partidista que fomenta la  participación cívica hispana.

Cambios demográficos

Pero la ventaja conseguida por Obama no se apoya sólo en una mayor  participación de los latinos, sino que refleja otros cambios  demográficos profundos en este grupo.

Por primera vez, la base de hispanos elegibles para votar fue una cifra de  dos dígitos: 11% del electorado total, comparado con alrededor de 9,5% en  2008.

Por una parte, el carácter joven de la comunidad –cuya edad promedio está por  debajo de la de los blancos no hispanos- multiplica los nuevos votantes  a un ritmo sin precedentes: el Centro Pew calcula que en 2012 hubo 2  millones de votantes hispanos más que en 2008, la mayoría de ellos por cumplir  la mayoría de edad.

Para ponerlo en perspectiva: se estima que unos 50.000 latinos  estadounidenses pasan la barrera de los 18 años cada mes, lo que  representa 70 nuevos votantes por hora.

Como debutantes en las lides electorales, estos jóvenes tiene sus opciones  más abiertas que los votantes veteranos y, según parece, los demócratas han  hecho un mejor trabajo para captarlos.

Pero, además, el perfil de los hispanos está en constante  cambio, como queda en evidencia si se mira a los llamados estados  péndulo.

Florida, por caso, ha revelado cómo su otrora inquebrantable inclinación  republicana, determinada por la comunidad cubano-estadounidense, quedó  modificada tras la llegada de nuevas oleadas de inmigrantes de Puerto Rico o  Venezuela, más abiertas a considerar la alternativa demócrata. Asimismo, las  terceras o cuartas generaciones de cubanos parecen haber diversificado sus  opciones de voto.

En Colorado y Nevada, otros dos territorios en disputa que quedaron en la  lista de Obama, los latinos han incrementado su peso en el electorado  total: en el primero son 30% más que en 2008, mientras que Nevada  revela un impactante 117% de incremento, según la consultora Latino Decisions.  Lo que, según los expertos, no sólo cambia las estadísticas del registro  electoral sino los temas de los que se habla, la idiosincracia y, en última  instancia, la manera en la que un distrito vota.

Migración, la polémica

Mucho se ha hablado en la campaña de cuánto preocupa a los latinos el tema  migratorio a la hora de decidir el voto.

Aunque muchas encuestas previas destacaron que la economía y el empleo eran  las prioridades de esta comunidad –idénticas a las de los demás grupos de  votantes-, los análisis “del día después” no tardaron en señalar a la cuestión  migratoria como una divisoria de aguas que, en última instancia, dio a Obama una  ventaja récord.

“Es un tema que sobrevuela los demás y las posturas intransigentes  del candidato republicano sin duda alienaron a muchos hispanos”, opinó  el directivo demócrata Heredia.

Mientras que en junio pasado el mandatario Obama anunció la medida de la  Acción Diferida, que beneficia a miles de estudiantes indocumentados, Mitt  Romney hizo resonar la idea de la “autodeportación” en la campaña, basada en  cerrar las oportunidades a los indocumentados hasta lograr que se vayan por  decisión propia.

“Las diferencias dramáticas de ambos partidos en este terreno fue un factor  fundamental para los votantes latinos”, coincidió la organización pro-migrante  America’s Voice, en un comunicado enviado a BBC Mundo.

Según los expertos, la ineficacia de Romney para conquistar el electorado  hispano deberá llevar a un replanteo estratégico en el seno de su  partido: estas elecciones no han hecho sino confirmar que el voto  latino como “gigante dormido” ha comenzado, cuanto menos, a desperezarse.

Original obtenido de: http://www.animalpolitico.com/2012/11/el-voto-hispano-clave-en-la-victoria-de-obama/#ixzz2BbLlfvCW

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