Washington.- Los hispanos en Estados Unidos tienen el peso y poder para hacer que la reforma migratoria sea realidad, pero se requiere de organización más efectiva, dijo hoy aquí la activista social Dolores Huerta.

“Tenemos los números para hacerlo. Tenemos 52 millones de hispanos, pero vemos tristemente que nos falta mucha organización entre nuestra gente. Nos falta organizar mucha gente”, dijo.

La histórica líder civil, co-fundadora junto con Cesar Chávez del Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UFWA, por sus siglas en inglés) dijo que el poder, la unión y la organización que esta comunidad posee ya fue probado con éxito en 1986.

Ese fue el año en que el Congreso aprobó la Ley de Migración que resultó en la regularización de 1.4 millones de trabajadores del campo, labor a la que Huerta dedicó cuatro meses de intensas gestiones y cabildeo en Washington.

Huerta, quien este día recibió de manos del presidente Barack Obama la Medalla a la Libertad, dijo que el poder de la organización ha quedado demostrado recientemente en los miles de jóvenes indocumentados que están empujando la iniciativa de ley Dream.

“Ellos nos han puesto el ejemplo porque a pesar de que no tienen documentos, han hecho unos cambios muy grandes, así que nosotros no tenemos que sentirnos que estamos vencidos”, explicó.

Hablando con periodistas previa a la entrega de la presea en la Casa Blanca, Huerta confió que como en toda lucha, esta requiere de un trabajo constante y paciente.

“Tenemos que comprender que sí podemos ganar. Como dice el dicho ‘el dinero nunca llega tarde’, así, la reforma de migración va a llegar, la vamos a alcanzar, solo que nosotros tenemos que seguir trabajando. No podemos decir que ya la perdimos”, apuntó.

Huerta insistió además que contrario a una percepción generalizada en la comunidad, la suerte de este tema no descansa en las manos del presidente Obama, sino del Congreso, y por ello la importancia de la organización comunitaria.

“Tenemos que seguir trabajando, presionar a los congresistas porque si el presidente se mete (a la lucha legislativa), no la puede dar, se tiene que pasar por el Congreso y tenemos los números para hacerlo, pero tenemos que ponernos activos”, insistió.

Huerta, quien estuvo acompañada por nueve de sus 11 hijos, se dijo honrada por la distinción que le fue impuesta por Obama, la máxima distinción otorgada por el gobierno a un civil, porque dijo reconoce la importancia del trabajo comunitario.

“Como organizador comunitario, el presidente Obama comprende la importancia del trabajo comunitario. Lo que he visto en mi trabajo de 62 años es que los cambios grandes siempre se logran cuando la gente se levanta y se organiza”, destacó.