Por Héctor Velasco (AFP)

BRASILIA — Brasil defendió este jueves su decisión de imponer visado a los haitianos, afectados hace dos años por el peor terremoto de su historia, y garantizó el reencuentro familiar a los 4.000 indocumentados que serán regularizados.

"No hemos cerrado las fronteras a los haitianos, lo que estamos haciendo es regularizar su entrada" para que no sean víctimas de los traficantes de personas, afirmó el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, en una conferencia de prensa junto al canciller Antonio Patriota y otras autoridades.

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, quien visitará Puerto Príncipe el 1 de febrero, divulgó una resolución para regularizar a unos 4.000 haitianos indocumentados que llegaron a Brasil en busca de trabajo, e imponer visado para los que quieran entrar de aquí en adelante.

Las autoridades expedirán anualmente 1.200 permisos especiales por cinco años para los haitianos que quieran viajar a Brasil, además de las visas de turismo, estudio y trabajo temporario que concede normalmente.

"Quienes en adelente lleguen sin visado serán notificados para que dejen el país. De no hacerlo, podrán ser deportados", señala un comunicado del Ministerio de Justicia.

Los haitianos en proceso de regularización, muchos de los cuales llegaron por medio de ‘coyotes’ (traficantes de personas) que los hicieron ingresar ilegalmente por las fronteras con Perú y Bolivia, temían que la medida impidiera el reencuentro con sus familias.

Sin embargo, el gobierno garantizó la entrada a los familiares de los haitianos que serán legalizados. "Cualquier persona que reciba visa tendrá derecho a traer a sus familiares más cercanos", declaró Cardozo.

La migración haitiana comenzó poco después del terremoto del 12 de enero de 2010, pero se aceleró en las últimas semanas.

"Perdí a casi toda mi familia en el sismo, sólo quedó mi hija que está en Haití. Tuve suerte porque no pasé por lo de otros compañeros, que fueron golpeados y robados, y sólo espero que mi hija pueda venir con seguridad", dijo el miércoles a la AFP Marcelo Mourige, un haitiano de 35 años.

En Brasil "podremos trabajar, enviar dinero y mandar por nuestras familias sin tanto riesgo", añadió.

La mayoría de extranjeros se asentó en las localidades de Tabatinga y Brasileia (noreste), adonde llegaban pidiendo refugio político sin cumplir las condiciones tras lo cual las autoridades les expedían, después de varios meses, una visa temporal de trabajo.

"Ahora estamos ofreciendo condiciones dignas de trabajo y de permanencia a los haitianos. Las autoridades de Haití apoyan estos esfuerzos porque ningún país quiere que sus nacionales sean víctimas de traficantes", dijo el canciller Patriota.

Y con las nuevas medidas "le será más económico a un haitiano tener visado que pagar a las mafias" de ‘coyoteros’, añadió Patriota, que destacó la decisión de Perú de también exigir visa para impedir el tráfico de personas desde Haití a través de su territorio.

Muchos de los inmigrantes habían declarado que los ‘coyotes’ les robaron o violaron a las mujeres en su ruta hacia Brasil.

La oficina de la ONU para los refugiados (ACNUR) descartó días atrás una crisis humanitaria a causa de la llegada en masa de haitianos, y respaldó los esfuerzos del gobierno para dar comida y alimentos a los indocumentados.